Museo Ferroviario de la Ciudad de Campana

El ferrocarril en Argentina

Los ferrocarriles Argentinos tienen una historia intimamente vinculada con el desarrollo civilizador de la república y la unidad nacional. Iniciativa y capitales netamente argentinos fueron los que coincidieron para construir la primera línea férrea. Un grupo de patriotas tomó a su cargo la organización de la primera empresa ferroviaria, la “Sociedad del Camino de Fierro de Buenos Aires al Oeste integrada”, destinada a unir la Ciudad de Bs. As. con la zona rural donde prosperaría más tarde la agricultura.
Fueron los Señores Jaime Lavallol, Mariano Miró, Manuel J. De Guerrico, Bernardo Larroudé, Norberto de la Riestra, Adolfo Van Praet, Daniel Gowland, Vicente y Rubert Basavilvaso y Esteban Rams, integrantes de esta comisión, quienes se presentaron en septiembre de 1853 al Gobierno Provincial, solicitando la concesión para construir un ferrocarril. Es así como la Legislatura de Bs As, por Ley del mes de Enero de 1854, autoriza al Poder Ejecutivo a que otorgara la concesión a dicha sociedad para que construyera un ferrocarril de 24.000 varas de extensión. Esta fue la primera Ley Ferroviaria sancionada en nuestro país.

Los trabajos de construcción se iniciaron a principios de 1855, quedando totalmente terminados, hasta los “pagos” de San José de Flores, en la primera quincena de 1857. Se decide entonces hacer correr hasta la Estación Floresta, punto terminal de la línea, un tren de ensayo arrastrado por La Porteña, nombre con que se bautizó a la primera locomotora, de fabricación inglesa, que circuló en nuestro país. La solemne inauguración oficial de este ferrocarril se llevó a cabo el 29 de Agosto de 1857 y la ceremonia fue presidida por el entonces Gobernador del Estado de Buenos Aires: Dr. Valentín Alsina, quien fue acompañado en su viaje inaugural por personalidades de la época, entre otras el Gral. Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Dr. Pastor Obligado, Dalmacio Vélez Sarfield, Estanislao del Campo e invitados especiales.

Los trenes partían desde la calle Libertad, cruzaban en diagonal la Plaza del Parque (hoy Plaza Lavalle) y por la calle del parque llegaba al Boulevard Callao donde, tomando rumbo al sudeste llegaba a la calle Corrientes. Desde aquí describía una curva al Sur para llegar a la actual Perón donde comenzaba a orientarse definitivamente al oeste hasta alcanzar los límites de la ciudad. A casi 50 metros del “Camino Límite”(hoy Medrano) y ya en el territorio de San José de Flores se hallaba la estación Almagro. Sus instalaciones de madera ofrecían el aspecto de un simple apeadero más que de una estación. A poco más de 2 kilómetros de Almagro alzábase la estación Caballito. Hacia al Sur, a menos de dos cuadras, se observaba una construcción de madera, levantada con restos de un barco hundido, que hacía las veces de fonda o pulpería y que era denominada “La Pulpería del Caballito”, en razón a la veleta con esa figura que coronaba lo alto de la casa. La estación de Flores se alzaba en las inmediaciones de la calle Caracas, pero luego debió trasladarse a la esquina de la calle Artigas.
Siempre hacia el Oeste y a la altura del Km. 9,983 tenía su asiento la estación Floresta, terminal de la primera línea. Dicha estación, también de madera, poseía un tanque de agua asentado sobre pilares que se utilizaba para el reaprovisionamiento de las locomotoras en su viaje de regreso a la ciudad.

El 1 de Enero de 1863, el ferrocarril de Buenos Aires al Oeste fue adquirido por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, contando con 39 kilómetros de vía y alcanzando su recorrido hasta Moreno. Se llamó a partir de entonces Ferrocarril de la Provincia de Buenos Aires.